A pesar de las peticiones de los gobiernos mexicano, estadounidense y amnistías, Leal García, quien fue condenado en 1994 a pena de muerte por el asesinato de una joven de 18 años, fue ejecutado con la inyección letal.
Familiares y amigos despidieron al regiomontano durante varios días en los que pudieron convivir con él.
En la prisión de Huntsville en Texas, Humberto Leal García aguardó a las 18 horas para enfrentar la sentencia que se le imputó en el 94 por la violación y asesinato de Adria Sauceda, y a pesar de que agotó las instancias para obtener su absolución de la pena, a las 18:21 horas había fallecido a en Texas, acto que indignó al gobierno mexicano y defensores del condenado.
Antes de la notificación de que Humberto Leal se acercaría a sus últimos días, los gobiernos de Brasil, Honduras, México, Suiza y el mismo Barack Obama, pidieron una prórroga o suspensión del caso para volver a revisar la sentencia correspondiente, aunque sin recibir una respuesta favorable; hasta los últimos momentos se esperó a revisar las votaciones para posponer la sentencia, hasta que el Tribunal decidió dar al mexicano su última petición de comida.
El gobierno de México envió una nota de Protesta al departamento de Estado, donde “reclamaba una violación al derecho Internacional”, además de externar su preocupación por las futuras personas detenidas y aún por los 51 mexicanos a la espera de dicha sentencia.
El escrito redactaba, “deplora la decisión del ejecutivo del estado de Texas de no ejercer su facultad legal de suspender la ejecución del señor Leal García para dar tiempo al cumplimiento con el fallo de la CIJ”, razones por las cuales, “condena en los términos más enérgicos la ejecución”.
En 2004 la Corte Internacional de Justicia había ordenado revisar los casos de 51 mexicanos condenados a muerte, aunque en 2008 la suprema corte estadounidense decretó que el fallo no era obligatorio y ninguna gestión legal emprendida ha revertido esa postura, por lo que, a pesar de las anomalías en los juicios, las sentencias aún condenan a los afectados.
En los últimos momentos, el mexicano, había permanecido son sus familiares, además de haber comido los tradicionales Tacos mexicanos, refresco de Cola y pollo, además de haber dicho, “¡Viva México, Viva México, Viva México!”.
La corte había permitido al mexicano tener la asistencia de un párroco o líder Cristiano, aunque éste rechazó su asistencia y decretó enfrentar la inyección Letal.
Texas es el estado que más ejecuta personas de entre todos los estados de Norteamérica, por lo que se solicitó revisar a fondo si hay anomalías en los casos.
En anteriores registros, algunos sentenciados habían agotado sus instancias para obtener su libertad, entre las que algunos fueron absueltos de su delito y liberados de cualquier condena.
Fuente: Christian Post




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